miércoles, 27 de abril de 2011

Crítica de concierto de Misia

Publicada en Diario de Jerez el 25 de julio de 2009

Viaje musical a Lisboa
Mísia ofrece, en unos jardines de La Atalaya hasta la bandera, su particular visión del fado, acompañada de versiones de grandes canciones del mundo

Ficha: Mísia. Espectáculo: Ruas. Lugar: Jardines de la Atalaya. 22:30 horas. Aforo: lleno

El pasado jueves en La Atalaya, a eso de las diez de la noche, no parecía que minutos más tarde se subiera al escenario una cantante de fados. Todo estaba impregnado de un ambiente de fiesta un tanto inusual, más propio de un cine de verano. Cuando a las 22.30 las luces comienzan a apagarse, la expectación se puede sentir en el silencio. Los músicos se sitúan sobre el escenario y comienza a sonar Lisboa. Un violinista con pajarita se pasea por el escenario y la melancolía del fado ya se hace irreversible. Y esto no ha hecho más que empezar.

Mísia aparece lenta y silenciosa vestida de negro de la cabeza a los pies. Está descalza y, al situarse frente al micrófono, parece que levita. Con el fado 'Que fazes ai Lisboa' la voz rotunda de la cantante portuguesa se expande por todo el jardín e inunda las entrañas de cada uno de los que forman el aforo abarrotado de este concierto. Lisboa ha llegado a Jerez. Mísia susurra a su público que la acompañe en su "paseo onírico por la ciudad" y no lo dudan. Para ella, Lisboa ha nacido para ser cantada y en esta primera parte del concierto la cantante mostrará todas sus facetas. Pero Mísia lleva muchos años sobre un escenario y sabe cómo ganarse a los presentes. Con un poema de José Saramago construye el 'Fado Adivinanza', que deja a todos los asistentes tocados por Lisboa.

Durante el descanso, el público jerezano no imaginaba lo que le esperaba en el resto del concierto. Ahora sobre el escenario también hay una guitarra eléctrica. Mísia vuelve a subirse sobre las tablas, pero esta vez es alguien totalmente diferente. Enfundada en un pantalón de cuero negro, con chaqueta masculina y sobre unas botas negras de tacón, ahora se asemeja más a una estrella de rock. Mísia abandona Lisboa y convierte a los asistentes en auténticos turistas del mundo. Comienza un viaje muy intenso, que pasará por las calles de Estambul, por Nápoles, por locales oscuros del rock e incluso Francia. Sin embargo, el concierto llega a su punto álgido cuando Mísia nombra a Camarón de la Isla. Su versión de 'Como el agua', hace que el público se vuelque por completo. Incluso suena el grito más sentido que se puede ofrecer en esta tierra: "¡Viva la madre que te parió!". Tras este momento, todo vendrá rodado. Mísia y sus músicos se despiden. Los asistentes piden que siga. Un bis devolverá a Jerez todo el sabor de Lisboa que Mísia trajo al comenzar y el público de Jerez se marcha para volver a su vida cotidiana, pero ahora cargado de nostalgia por una tierra perdida que realmente nunca conoció.

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