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miércoles, 27 de abril de 2011

Crónica de la exposición "Visiones de Don Juan"

Crónica realizada para la asignatura Periodismo Cultural en diciembre de 2009

La larga sombra de un mito

Exposición “Visiones de Don Juan” en la sala de exposiciones Santa Inés. Sevilla


El pasado 10 de diciembre se inauguró la esperada exposición ‘Visiones de Don Juan’ en la sala de exposiciones del Convento de Santa Inés, en torno a una de las grandes figuras de la mitología literaria, Don Juan Tenorio. En un extenso y exhaustivo recorrido por la vida y consecuencias del mayor conquistador se exponen más con 300 piezas de, entre otros, Dalí, Eduardo Arroyo, Ford, Maddox Brown, Henri Rousseau, Fragonard, Velázquez o Barbara Kraft.

Si algo hay que destacar, por encima de cualquier otro aspecto de la exposición es su ambiente. Cruzar el umbral de entrada de la sala ya sumerge al visitante en un mundo tétrico y, sobre todo, muy teatral. La bienvenida corre a cargo de siete calaveras clavadas con estacas en la tierra del patio, bajo una ventana misteriosamente iluminada que, o bien hacen dar media vuelta y salir a la calle, o bien ofrecen un recimiento fantasmal a toda una experiencia artística.

Una vez dentro, la muestra se divide en tres grandes bloques temáticos: “El escenario: Sevilla, cuna de Don Juan”; “La creación: Tirso de Molina y su tiempo”; y “El mito: recepción, desarrollo y vigencia de Don Juan”. Cada una dividida a su vez en distintas ideas con distintos espacios expositivos.

La primera parte, en torno a la influencia de Sevilla en el mito de Don Juan, es la más corta pero se muestra preparada al detalle. La sala Santa Inés se vuelve oscura, con paredes negras de suelo a techo, donde la iluminación crea un ambiente solemne para destacar la silueta morada del Tenorio y conmover al espectador ante la visión de la muerte junto al Burlador de Sevilla. A su lado se encuentra también el retrato de Wolfang Amadeus Mozart que Barbara Kraft realizó en 1819 y que hoy es mundialmente famoso. Tras esta entrada, la exposición toma su cariz natural, en tonos blancos y paneles de madera, donde se pone de manifiesto la doble realidad escénica que Tirso de Molina quiso destacar en su obra cumbre: por un lado, la de la Sevilla emergente del siglo XIV, donde la familia Tenorio, entonces de alto linaje, era toda una eminencia; y por otro, la de la Sevilla barroca, conocida por el escritor, cuando la ciudad inicia un declive que le durará décadas.

El segundo bloque temático, en torno a la creación de “El Burlador de Sevilla” se divide a su vez en dos secciones. Primero, “Tirso de Molina y su tiempo” inserta al visitante en el ambiente barroco del teatro de la época, con especial énfasis en el ámbito sevillano. Aquí se encuentran los originales y primeras ediciones de “El burlador de Sevilla y el convidado de piedra”, además de bocetos y esquemas escenográficos de sus primeras representaciones. Tras esto, “El monje que originó al libertino” ofrece un mayor conocimiento en torno a la controvertida figura del escritor, fray Gabriel Téllez para la Iglesia, donde destaca una detallada cronología de su vida y obra literaria. La figura del fraile mercedario se presenta con aportaciones sobre sus orígenes familiares, junto a un retrato psicológico que acerca a otra visión de su personalidad.

Pero sin duda, la parte central y, sobre todo, más extensa, la compone el tercer bloque temático de la exposición, “El mito: recepción, desarrollo y vigencia de Don Juan”. Situada a lo largo de toda la segunda planta de la sala, al amante de Don Juan Tenorio le esperan varias sorpresas durante la subida de la escalera, pues todos los recovecos y rellanos guardan visiones contemporáneas del gran mito sevillano. Y es que ese es el hilo conductor de este repaso a las consecuencias e influencias que el romántico conquistador ha tenido a lo largo de la historia. Comenzando por el siglo XVII y terminando con 1970, esta muestra no deja fuera ni una sola visión y revisión del mito, que, eso es cierto, puede hacer excesivamente largo el paseo por la sala Santa Inés. Para guiar a su espectador, cuatro son los grandes personajes que sirven de hilo conductor. El recibimiento lo da Molière con su comedia “Dom Juan ou le festin de Pierre, de 1665, gracias al que Don Juan Tenorio comenzó a convertirse en el mito que hoy sigue siendo. Pero sin duda, la gran revisión en otros terrenos del arte la realizó Mozart con su ópera “Don Giovanni”. Este apartado es una auténtica joya para los amantes de la música más clásica, pues se muestran partituras originales de la obra y toda una serie de bocetos para la primera escenografía en los teatros. Completan estas cuatro grandes revisiones, Byron con su poema inacabado “Don Juan” de 1823 y, por supuesto, el Tenorio más famoso de Zorrilla de 1844.

La exposición finaliza con un salto en el tiempo hacia la introducción del cine, donde Don Juan Tenorio fue una de las primeras figuras literarias que se adaptaron. Desde el cine hollywoodiense de Alan Crosland, que definía el mito en su publicidad como “el mayor amante de todas las épocas” hasta la última adaptación del Don Giovanni por Carlos Saura en 2008, pasando por adaptaciones de Briggite Bardot en la curiosa “Si Don Juan fuese una mujer” e incluso Carmen Sevilla. Pero no puede confundirse el visitante y olvidarse de visitar el último recoveco de esta enorme exposición, pues en ella le aguarda toda una joya: la visión de Salvador Dalí. A partir de su encargo en 1949 de la adaptación teatral del “Don Juan Tenorio” de Zorrilla, el pintor catalán realizó innumerables bocetos para culminar una adaptación sin igual en el mundo del teatro, Así, “Visiones de Don Juan” guarda acuarelas surrealistas de un Dalí más teatral que nunca e incluso los diseños reales del vestuario que diseñó para la ocasión.

En definitiva, en la sala Doña Inés espera el mayor mito de la historia sevillana.