Publicado en AparteMagazine en abril de 2011
"Si bien es cierto que la industria discográfica está interesada en la utilización de la tecnología en formas que expandan, racionalicen o controlen la circulación de la música, los músicos y los consumidores también han empleado la tecnología para perturbar las operaciones de la industria, aunque sólo sea temporalmente. Internet es, en estos tiempos, el escenario donde tiene lugar este juego de intereses encontrados"
Éstas son palabras de Paul Théberge, musicólogo canadiense, en su artículo 'Conectados: la tecnología y la música popular' y reflejan a la perfección la relación de Internet con la música y todo lo que la rodea. Ahora no hablamos de una herramienta tecnológica con una sola dirección de uso; tanto industria como consumidores se benefician de ella como usuarios primarios. Internet ha cambiado las relaciones de poder entre las dos partes implicadas en el universo musical actual. Por un lado, es considerado la plataforma ideal para la implantación de estrategias de marketing directo, pues crea formas de interacción con el receptor absolutamente nuevas, aspecto aplicable tanto a la industria discográfica tradicional como a los emprendedores. Pero por otro lado, "se ha consolidado como una red de distribución alternativa para todas las formas de música de producción independiente, así como un lugar con potencial para ofrecer nuevas experiencias musicales e interacciones sociales entre los consumidores", afirma Théberge.
Youtube: ventana incontrolable
El principal ejemplo de la creación de nuevas experiencias en el mundo de la música gracias a Internet es, sin lugar a dudas, Youtube. La plataforma de videos online ha cambiado de manera radical la concepción de los modos de recepción de la música, hasta el punto que ya resulta difícil recordar cómo se hacía anteriormente. Youtube ha dado el segundo gran paso en la historia del videoclip, solo precedido por el desarrollo del género que trajo consigo Michael Jackson. Ahora las discográficas incluso ponen fecha y hora concretas para el estreno del videoclip de su principal artista. Los videoclips son auténticas superproducciones que serán vistas por millones de personas: en estos momentos, el vídeo más visto es... Las cifras de ventas han dejado de ser lo único importante para pasar a compartir espacio con las visitas en Youtube de los singles publicados.
Este reproductor en línea es la gran fábrica de estrellas para las discográficas. No potencia solo la creación de pequeños artistas, sino todo lo contrario. El mayor fenómeno comercial de la industria actual, Justin Bieber, se dio a conocer a través de Youtube. En 2008 un ejecutivo de la industria de la música Scooter Braun descubrió a Bieber cuando lo vio accidentalmente en unos videos y tiempo después se convirtió en su mánager. Un año después, vendía tres millones de copias en todo el mundo.
A toda esta fuerza comercial hay que añadir la mezcla explosiva que surge cuando se combinan Youtube y televisión. Los videos en internet consiguen, con su carácter viral, inundar la red en cuestión de horas y hacer famoso en todo el mundo a alguien que pasaría desapercibido en la vida cotidiana. Basta recordar el fenómeno Susan Boyle, concursante de Britain's Got Talent, cuyo casting cuenta con más de 63 millones de visitas en Youtube, muchas de ellas de internautas que nunca han visto el programa original.
MySpace, la discográfica online
La otra cara de la moneda en internet es MySpace. Aunque a efectos prácticos guarda mucha relación con los efectos de Youtube, su concepción es distinta. MySpace, que nació siendo un sitio web de interacción social como tantos otros, ha visto cómo su sección musical es todo un escaparate de artistas que buscan un sitio. Esto la ha convertido en el emblema de la música independiente. Gran parte de la música indie puede que no cuente con página web, pero ninguno faltará en MySpace. De hecho, esta red social tiene mucho que decir en la revalorización de la música indie en la actualidad. Aunque su peso sigue siendo indudable, ahora no es la industria discográfica la que adapta lo independiente a sus parámetros. Ocurre lo contrario: lo indie, con sus características propias, comienza a interesarle a la industria, manteniendo en gran parte su esencia.
El primer ejemplo de un artista conocido a gran escala por su MySpace fue Mika. Sus canciones fueron rechazadas por muchas compañías discográficas, pero al mismo tiempo medio millón de personas ya las escuchaban por internet. Su primer disco, Grace Kelly, vendió casi tres millones de copias en todo el mundo.
Revolución digital
El crítico de rock Simon Frith utiliza un nuevo concepto para explicar este nuevo modelo nacido de la combinación de música e internet: “desintermediación”. Es decir, siguen existiendo las compañías discográficas y los consumidores, pero se ha reducido todo lo demás. Los músicos envían sus obras a los oyentes directamente, saltándose la mediación de editores y compañías.
Al mismo tiempo, los oyentes descargan la música directamente de las discográficas, eliminando a los minoristas. El paradigma de este modelo es iTunes, pero Spotify le está ganando mucho terreno. Una plataforma que combina la visión musical del internauta y al mismo tiempo está en estrecha colaboración con la industria, tiene el éxito asegurado. El futuro pasa por la aceptación de este nuevo modelo de recepción de música. Es la única manera de seguir disfrutándola.
http://www.apartemagazine.es/2011/04/internet-musica-e-intereses-encontrados/