domingo, 15 de mayo de 2011

Internet, música e intereses encontrados

Publicado en AparteMagazine en abril de 2011 
"Si bien es cierto que la industria discográfica está interesada en la utilización de la tecnología en formas que expandan, racionalicen o controlen la circulación de la música, los músicos y los consumidores también han empleado la tecnología para perturbar las operaciones de la industria, aunque sólo sea temporalmente. Internet es, en estos tiempos, el escenario donde tiene lugar este juego de intereses encontrados"

Éstas son palabras de Paul Théberge, musicólogo canadiense, en su artículo 'Conectados: la tecnología y la música popular' y reflejan a la perfección la relación de Internet con la música y todo lo que la rodea. Ahora no hablamos de una herramienta tecnológica con una sola dirección de uso; tanto industria como consumidores se benefician de ella como usuarios primarios. Internet ha cambiado las relaciones de poder entre las dos partes implicadas en el universo musical actual. Por un lado, es considerado la plataforma ideal para la implantación de estrategias de marketing directo, pues crea formas de interacción con el receptor absolutamente nuevas, aspecto aplicable tanto a la industria discográfica tradicional como a los emprendedores. Pero por otro lado, "se ha consolidado como una red de distribución alternativa para todas las formas de música de producción independiente, así como un lugar con potencial para ofrecer nuevas experiencias musicales e interacciones sociales entre los consumidores", afirma Théberge.

Youtube: ventana incontrolable
El principal ejemplo de la creación de nuevas experiencias en el mundo de la música gracias a Internet es, sin lugar a dudas, Youtube. La plataforma de videos online ha cambiado de manera radical la concepción de los modos de recepción de la música, hasta el punto que ya resulta difícil recordar cómo se hacía anteriormente. Youtube ha dado el segundo gran paso en la historia del videoclip, solo precedido por el desarrollo del género que trajo consigo Michael Jackson. Ahora las discográficas incluso ponen fecha y hora concretas para el estreno del videoclip de su principal artista. Los videoclips son auténticas superproducciones que serán vistas por millones de personas:  en estos momentos, el vídeo más visto es... Las cifras de ventas han dejado de ser lo único importante para pasar a compartir espacio con las visitas en Youtube de los singles publicados.

Este reproductor en línea es la gran fábrica de estrellas para las discográficas. No potencia solo la creación de pequeños artistas, sino todo lo contrario. El mayor fenómeno comercial de la industria actual, Justin Bieber, se dio a conocer a través de Youtube. En 2008 un ejecutivo de la industria de la música Scooter Braun descubrió a Bieber cuando lo vio accidentalmente en unos videos y tiempo después se convirtió en su mánager. Un año después, vendía tres millones de copias en todo el mundo.

A toda esta fuerza comercial hay que añadir la mezcla explosiva que surge cuando se combinan Youtube y televisión. Los videos en internet consiguen, con su carácter viral, inundar la red en cuestión de horas y hacer famoso en todo el mundo a alguien que pasaría desapercibido en la vida cotidiana. Basta recordar el fenómeno Susan Boyle, concursante de Britain's Got Talent, cuyo casting cuenta con más de 63 millones de visitas en Youtube, muchas de ellas de internautas que nunca han visto el programa original.


MySpace, la discográfica online
La otra cara de la moneda en internet es MySpace. Aunque a efectos prácticos guarda mucha relación con los efectos de Youtube, su concepción es distinta. MySpace, que nació siendo un sitio web de interacción social como tantos otros, ha visto cómo su sección musical es todo un escaparate de artistas que buscan un sitio. Esto la ha convertido en el emblema de la música independiente. Gran parte de la música indie puede que no cuente con página web, pero ninguno faltará en MySpace. De hecho, esta red social tiene mucho que decir en la revalorización de la música indie en la actualidad. Aunque su peso sigue siendo indudable, ahora no es la industria discográfica la que adapta lo independiente a sus parámetros. Ocurre lo contrario: lo indie, con sus características propias, comienza a interesarle a la industria, manteniendo en gran parte su esencia.

El primer ejemplo de un artista conocido a gran escala por su MySpace fue Mika. Sus canciones fueron rechazadas por muchas compañías discográficas, pero al mismo tiempo medio millón de personas ya las escuchaban por internet. Su primer disco, Grace Kelly, vendió casi tres millones de copias en todo el mundo.

Revolución digital
El crítico de rock Simon Frith utiliza un nuevo concepto para explicar este nuevo modelo nacido de la combinación de música e internet: “desintermediación”. Es decir, siguen existiendo las compañías discográficas y los consumidores, pero se ha reducido todo lo demás. Los músicos envían sus obras a los oyentes directamente, saltándose la mediación de editores y compañías.

Al mismo tiempo, los oyentes descargan la música directamente de las discográficas, eliminando a los minoristas. El paradigma de este modelo es iTunes, pero Spotify le está ganando mucho terreno. Una plataforma que combina la visión musical del internauta y al mismo tiempo está en estrecha colaboración con la industria, tiene el éxito asegurado. El futuro pasa por la aceptación de este nuevo modelo de recepción de música. Es la única manera de seguir disfrutándola. 

http://www.apartemagazine.es/2011/04/internet-musica-e-intereses-encontrados/

O Sister!: jazz y risas

 Publicado en el blog 'La Azotea de Numancia' en 2010

Texto y fotos por Mila Rodríguez Medina

Son las 9 de la noche del jueves 7 de mayo. La Sala La Imperdible se ha convertido una noche más en todo un bar de jazz para las Jazz Sessions de la Universidad de Sevilla. Toda la sala se reparte alrededor de mesas donde el público deja los vasos y las velas rojas dan un ambiente envidiable. La noche promete. 

Entonces, tras el telón aún cerrado, suena la voz de Matías Comino: “El crack del 29 trajo consecuencias para el mundo de entonces…” Comienza a sonar la música y empieza el espectáculo. O Sister! se asoma a La Imperdible y, una vez más, deja con la boca abierta a los que en cada concierto apoyan este joven proyecto de recuperación del jazz. Paula Padilla pide disculpas por su alergia pero eso solo sirve para que sus compañeros bromeen con “su mala vida”. Realmente, nada de esto se nota y O Sister! sigue fiel a la perfecta afinación que les caracteriza.

Como siempre, su puesta en escena es impecable. A pesar de estar en el escenario tan solo los cuatro músicos básicos del conjunto (el trío vocal de Paula, Helena y Marcos y la guitarra de Matías), transmiten a la perfección el ambiente de los locales de jazz de los años 30. La ropa, los peinados, los zapatos…todo te traslada al momento original del jazz.

El grupo ha calentado motores por completo con ‘Roll On Mississippi, Roll On’ y esta elegante fiesta del jazz continúa con temas como ‘Shine On Harvest Moon’, ‘St. Louis Blues’, ‘Shout, Sister Shout’ o la divertida ‘Everybody loves my baby’. O Sister! cuenta con un público entregado desde el principio, pero ya pasa a formar parte del espectáculo con ‘It Don’t Mean a Thing’ de Duke Ellington, tema que abre su disco y los que les siguen conoce a la perfección.

Este concierto entra en su recta final con ‘Sentimental Gentleman From Georgia’, con la que O Sister! hace una demostración más de su dominio de las armonías, los cambios de ritmo, los efectos de sonido y la escena, que forman su santo y seña. Quieren dar por finalizado el concierto con la nana ‘Lullaby from Broadway’, pero el público no piensa moverse sin ‘Crazy People’. Y es que esta canción trae consigo ‘el baile de la gallina’, una simpática propuesta para interactuar con el público. Todos están de pie, bailando cual gallinas cluecas y O Sister! consigue, una vez más, terminar su concierto con una sonrisa de oreja a oreja.

Entrevista a Abe Rábade

Entrevista realizada para el blog 'La Azotea de Numancia' en 2010

Abe Rábade: "El trabajo es un pago en sí mismo. Lo importante es el proceso"

El pasado viernes 12 se cerró, un año más, el ciclo ‘Jazz viene del sur’ en el Teatro Central. Eran 10 años de festival y, para celebrarlo por todo lo alto, la última actuación en Sevilla corrió a cargo de uno de los pianistas más importantes de nuestro país, el gallego Abe Rábade. Es el hijo más joven de los escritores Xesús Rábade Paredes y Helena Villar Janeiro y hermano de la también escritora María do Cebreiro. Con sólo 4 años comenzó a tocar el piano y hoy día es una figura reconocida en el panorama jazzístico nacional. Sumergido plenamente en su nuevo proyecto discográfico, ‘Zigurat’, le entrevistamos días antes de su visita a Andalucía.
La Azotea de Numancia. De una familia como la suya, cargada de letras, salió usted como músico. ¿Fue una sorpresa para sus padres?
Abe Rábade. Cierto que mi en mi familia son todos escritores, pero siempre hubo un gran ambiente musical. Desde pequeños, cantábamos mucho en casa. Mi abuelo de hecho era músico de vocación (también humorista, en realidad) aunque de profesión era sastre. Yo llevo su nombre, y creo que uno de sus deseos hubiese sido ver a un nieto suyo ser músico.

A. N. A los 4 años ya comenzaba en la música y acabó superando Cum laude sus estudios en la Berklee College of Music de Boston. Parece que eligió la rama correcta, ¿no?
A. R. Una escuela es una escuela únicamente y los resultados en ella nunca son completamente reveladores de tus cualidades como músico. Fue una época desde luego intensa, de mucho, mucho trabajo donde disfruté de grandes maestros como Joanne Brackeen, Greg Hopkins, Jamey Haddad, Hal Crook o Paul Schmelling. Tuve también la oportunidad de haber compartido promoción con verdaderos cracks del jazz actual; Miguel Zenón, Kendrick Scott, Jeremy Pelt, Walter Smith Creo que lo que es revelador de tus cualidades como músico es el día a día como persona profesionalmente dedicada al jazz, y ese período viene después de la formación académica. Recuerdo que en Boston decíamos aquello de: “Habrá vida después de la Berklee?”. En la actualidad me considero muy afortunado al poder vivir plenamente de mi pasión; la música.

A. N. Lleva casi 15 años al frente de su trío, compartiendo la experiencia con Paco Charlín. ¿Le resulta raro ya actuar con otros músicos?
A. R. Paco estuvo en mi trío hasta el año 2006. El contrabajista actual de mi grupo es Pablo Martín Caminero. Cierto es que fueron muchos años de vida jazzística junto a Charlín. Creo que tantos años tocando juntos nos ayudó mucho a los dos como intérpretes. De 2.000 a 2.004 tuvimos un período muy activo de grabaciones y conciertos junto a nuestro batería entonces, Ramón Ángel. Lo que sí es cierto es que desde 2.000 hasta hoy (y espero que cumplamos otros 10 años más) Paco Charlín y yo compartimos un proyecto educativo en Pontevedra llamado Seminario Permanente de Jazz de Pontevedra (SPJ). Es un taller dedicado a la formación de jazzistas en Galiza. Tengo la sensación de que mi trío actual con Pablo Martín y Bruno Pedroso va a durar muchos años. ¡Ojalá sea así! Solamente tengo palabras de agradecimiento para ellos dada su honda implicación musical y personal.

A. N. Aún así, con su disco ‘Piano solo’ se enfrentó a su primera producción discográfica como solista. ¿Cómo fue la experiencia?
A. R. ¡Si! La verdad es que fue una experiencia muy curiosa. En principio el disco fue de una tirada muy pequeña y sin siquiera sello discográfico o distribución. Su función era acompañar un espectáculo de ilusionismo para el que las composiciones en él fueron concebidas. Bastante por casualidad le enseñé el material al productor ejecutivo de Karonte Records Fernando Rosado (con quien edito todos los discos “oficiales” de jazz). Le encantó el álbum y quiso que lo editásemos con todas las de la ley. Ha tenido una gran acogida y me han entrado muchas ganas de hacer más discos a piano solo en el futuro. Seguramente el año que viene grabaré otro.

A. N. En 2006, recibió el Premio de Cuadernos de Jazz al Mejor Disco de Jazz en España por ‘Playing on Light -7 sounding photos-‘. Cuando un artista recibe un premio así, ¿ve su carrera desde otro punto de vista? ¿Siente más responsabilidad?
A. R. Fue fabuloso que catalogasen ese disco como el mejor en España en 2006. Los premios sí es cierto que dan ánimos, pero solamente eso. En el fondo uno tiene que trabajar sintiendo el trabajo como un pago en sí mismo. ¡Lo importante es el proceso!

A. N. Su carrera está cargada de proyectos de todo tipo, pero si alguno llama la atención es ‘Jazzia’, donde mezcla jazz y magia. ¿Cómo surge esa idea? ¿En qué consiste?
A. R.
Mi buen amigo Kiko Pastur es un gran ilusionista que tuvo la magnífica idea de sintetizar jazz y magia en un espectáculo para teatros. Trabajamos codo con codo musicando ilusiones. La verdad es que como fuente de inspiración para componer es cuando menos diferente. Fue una experiencia muy productiva por la capacidad de abstracción que implicó. De hecho el disco “Piano Solo” contiene la mayoría de esa “banda sonora” escrita para Jazzia.

A. N. Pero su faceta como docente es también muy importante, ya que, entre otras cosas, desde el año 2000 es director artístico del Seminario Permanente de Jazz de Pontevedra y en 2009 se incorpora al cuerpo docente de la ESMAE. ¿Cómo enfoca esa faceta como profesor? ¿Se siente cómodo?
A. R. ¡Me encanta dar clases! Y de hecho creo que enseñar es casi una condición “sine qua non” para ser un músico completo. El hecho de transmitir conocimientos e intentar hacerlo de un modo acertado retroalimenta constantemente tu relación con la música. En el SPJ doy clases de conjunto instrumental y en la ESMAE de piano. Afortunadamente son disciplinas diferentes las que enseño en las dos escuelas, porque siempre hay el riesgo de no poder abordar las clases con la energía que requieren si son demasiadas o siempre de la misma materia. No me perdonaría no estar a la altura con mis alumnos.

A. N.
Para terminar, ¿qué música nunca falta en su reproductor? ¿Cuáles son sus básicos?

A. R.
Nunca faltan mis dos Dioses: Keith Jarrett y Herbie Hancock. Me encantan otros pianistas como el brasileño Egnerto Gismonti, el norteamericano Fred Hersh, el italiano Enrico Pieranunzi, el portugués Mário Leginha... Pianistas de música clásica como Glenn Gould y Martha Argerich suenan a menudo. Me fascinan también los últimos trabajos del trompetista estadounidense Terence Blanchard. Y evidentemente los clásicos del jazz: Miles, Trane, Monk, Mingus, Holiday A parte de jazz suelo escuchar cosas tan variadas como Jimi Hendrix, Camarón de la Isla o James Brown. También oigo mucho hiphop. 

http://laazoteadenumancia.blogspot.com/2010/03/abe-rabade-uno-tiene-que-trabajar.html